Royal Blunder

Ya han pasado un buen par de días desde el anuncio del diagnóstico de cáncer de Kate Middleton, pero no dejan de acumularse las críticas al equipo de comunicaciones de la familia real británica. No solamente permitieron que agarraran cuerpo las teorías de conspiración sobre el paradero y estado de salud de Kate, sino que desenterraron los rumores de las supuestas infidelidades de William e incluso de posibles hijos, quienes por cierto, son mayores que su primogénito con Kate. 

Con todo este desastre mediático, no puedo evitar preguntarme: ¿Es el equipo de PR del palacio así de malazo o los royals son tan soberbios como para no tomar consejo de los profesionales que contratan? Sabiendo que tienen todo el dinero para contratar a los mejores especialistas de comunicación de Europa (o incluso del mundo), y teniendo ya 17 años trabajando en comunicación, me inclino por lo segundo. 

Debo admitir que yo también caí en el rabbit hole con las teorías de conspiración. ¿La desaparecieron como a Este y solo estamos esperando a que Wills meta a la amante y a sus hijos en el palacio alterando de formas inimaginables la línea de sucesión? (Claro, asumiendo que en efecto sí sean suyos y los reconozca como tal) ¿O fue que hizo la Gone Girl y se escapó con algún amor de adolescencia a una isla en el Caribe? Con todas las posibilidades que se barajearon, fue hasta un alivio verla en ese video. Y sí, estoy perfectamente clara de que nada de esto es de mi incumbencia. 

Ahora, me deja un mal sabor ver que ella es la que está dando la cara públicamente ante todo este revulú – primero por la foto photoshopeada y ahora con su diagnóstico – y para rematar, sola… al menos ante las cámaras. En mi humilde opinión, nada de esto hubiese sido necesario si este tema hubiese sido abordado de forma oportuna y transparente, aunque para ser sincera, me debato entre el “son personas que tienen derecho a su privacidad, tal como lo pidieron desde un principio” y “a fin de cuentas, se trata de servidores públicos de alto perfil y esto debió saberse antes.”

Algo que me queda claro de toda esta debacle es la desconfianza que hay en The Firm como para pensar que de hecho son capaces de haberse desecho de Kate… después de todo, mi mamá jura que fue la ñora, digo, la Reina Isabel, quien mandó a matar a Diana porque supuestamente estaba embarazada de Dodi. Esto es algo que el mismo Mohammed Al Fayed mandó a investigar, sin éxito… pero eso ya es harina de otro costal.

Así mismo, tenemos lecciones importantes como comunicadores, porque esto fue una cátedra de cómo no gestionar información sensitiva:

  1. Actúa rápido, de forma consciente y deliberada, no reactiva. Para esto es que sirven los manuales de crisis. 
  2. Procura tomar liderazgo en el control de la narrativas, y con la verdad siempre. 
  3. Confía en tu equipo de comunicación. Ellos saben lo que están haciendo y por algo les pagas.

Así como la ficción se inspira en la vida, la vida supera a la ficción y esta tragicomedia es digna de un episodio de The Crown. Ahora por favor me disculpan que voy a desempolvar la colección de Vanidades de mi abuelita.

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